Estimados amigos y amigas (hermanos/as, padres y madres, tíos, primas, ex novios/as, sobrinos, vecinos, mascotas, desconocidos):
El proyecto “fotógrafos nómades” que encaramos hace 46 días nos ha hecho descubrir una Argentina que no conocíamos, con gente que no tiene micrófonos ni minutos de aire, pero que es tan argentina como aquel que se queja por el aumento del poroto en cualquier noticiero nacional. Nos ha hecho conocer música y comidas, nos ha tendido una mano y nos puso un plato de comida en la mesa.
Este proyecto nos tiene ahora en Bolivia, en una hermosa pero difícil ciudad que se llama
Y entonces la obligada visita al cajero automático (ATM para el que nos lee desde un país no hispánico), y el temor que se hace carne: la plata que había ya no está, y lo que queda es poco y no alcanza. Casi dos meses de infatigable labor fotodocumental, el mal valorado trabajo de dos jóvenes promesas que, pese al empeño, no rinde ganancias.
Y si sabemos que vivir de la fotografía es una quimera, sabemos también que es lo que queremos para nuestras vidas. Y no habrá quién pueda decir que no lo intentamos.
Es por eso que hoy ponemos en sus manos
Piensenlón, no solo le harán un bien al mundo, que lucha encarnizadamente por ser bello, sino que también le estarán haciendo un bien a nuestra causa, que es la del descubrimiento (y el sustento).
¡A todos Uds. Un GRACIAS así de grande!

























































































